lunes, 14 de diciembre de 2015

Frutos secos, un clásico de las Fiestas: ¿de dónde surgió la costumbre?

Pasas de uva, nueces, almendras y castañas… algunas curiosidades sobre esta rica tradición



Llega la Navidad y entre los regalos, el árbol, la sidra, el pan dulce y el turrón, hay algo que no puede faltar: los frutos secos. ¿Por qué están año  tras año en nuestra mesa familiar?

Si bien no hay un motivo concreto que hace que las almendras, las nueces y las castañas sean protagonistas de nuestras Fiestas, hay varias costumbres que le darían origen a la tradición.

Antiguamente, además de ramas secas y piñas, se utilizaban frutos secos para decorar las coronas navideñas.  Estos adornos se colgaban en las puertas de las casas, como signo de poder y dignidad de las personas que allí vivían.

La cuestión geográfica, es otro factor que influye en la implementación de éstos ingredientes en Navidad y Año Nuevo. Inicialmente, las Fiestas comenzaron a celebrarse en el hemisferio Norte, donde las bajas temperaturas hacen de los frutos secos un alimento ideal, por su alto valor calórico.

Además, los frutos secos son el ingrediente principal de los turrones, generalmente hechos con almendras, maní, castañas o nueces.

Las pasas de uva ocupan un capítulo aparte. Dice la tradición que al iniciarse el nuevo año hay que comer doce pasas, una por cada campanada que anuncia el nuevo ciclo.  Esta costumbre surgió en el año 1909 en España, luego de una cosecha extraordinaria de uvas y según se dice, atrae los buenos augurios.

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